Quedada club Doble Seis. 19/01/2013

El día amanecía lluvia y frío cuando a las 09h esperaba a que oliver me recogiera en el coche. Después aún teníamos que recoger a miguel y coger la carretera para ir hasta el club desde Benidorm. Pese a los retrasos habituales llegábamos a la sede del club un poco antes de las 10h, y ya había gente allí jugando a un juego enorme, y muy bonito, llamado Crokinole.

Se juega por parejas, blancas contra negras, y es un juego de habilidad. Como en una diana, cuando más cerca del centro estés más puntos te llevas. Si hay fichas del contrario debes tocarlas o tu ficha no se queda en el tablero.

Mientras nos explicaban el juego acabaron la partida y nos pusimos a jugar. En mi caso acabamos jugando a la isla, un juego que había traído miguel y nos había explicado las sencillas reglas durante el trayecto. Resulto ser un juego entretenido y divertido, con mucho puteo, gane yo la partida gracias a que perdí pocas fichas y conseguir salvar la más gorda.

La isla, el juego donde debes putear a tus compañeros mientras salvas tus muñecos. Un filler divertido y entretenido.

Después de eso nos echamos una partida multitudinaria al Bohnanza, ya con la gente que acababa de llegar y los que habían acabado la otra partida. Con siete jugadores, lo máximo que se puede jugar con el juego básico y la expansión que tengo en alemán, nos echamos unas risas con las negociaciones, como siempre ocurre con este juego.

Mag-Blast

Ahora ya habían llegado mis amigos ilicitanos umbrianos, Darky y Deathstalker, así que me uní a ellos para echar una partida al Mag·Blast (Second Edition). Un juego de cartas en el que llevas a una raza y debes eliminar al resto de jugadores. Debes proteger tu nave central a la vez que eliminas las de los demás usando las cartas y la habilidad especial de tu raza. Es un juego sencillo, fácil de aprender, donde debes encontrar el equilibrio entre atacar y defender aunque las cartas permiten hacer combos muy buenos. Solo puedes atacar a quien tengas a derecha e izquierda por lo que se forjan alianzas con los que te pillan fuera de tiro. El juego incluye una regla curiosa, para que un disparo funcione tienes que hacer un ruidito de ataque tipo Zap, Pium, o cualquier cosa similar o_O!
Fiel a mi estrategia de “cárgate al que sabe jugar si puedes“, fui el segundo en caer eliminado por no echar un campo de minas, fallo mío. Pero así me dio tiempo a pasarme por las otras mesas. Mientras tanto la gente jugaba al Imperial y al Taluva.

Después de eso nos dio tiempo a echar una partida con los del taluva que ya habían acabado, un juego muy rápido y bonito, mientras acaban la partida al mag-blast. Y pudimos probar el Hanabi. Un filler cooperativo en el que juegas con las cartas al revés de forma que no sabes que cartas tienes en las manos y debes colaborar con los compañeros para lograr colocar la secuencia de cartas de forma correcta en la mesa. Las cartas van del 1 al 5, y hay cinco colores distintos. Es muy complicado y hay que intentar dar las pistas de forma provechosa así como evitar meter la pata y jugar cartas que no se corresponden pero fue una partida muy divertida y caótica.

Y aquí nos fuimos todos a comer a un restaurante chino, 14 personas, la comida estuvo amenizada por nuestras conversaciones sobre benidorm por parte de miguel y un servidor. Espero que nuestros acompañantes se lo pasaran bien con nuestras anécdotas del “Sin City” español 😉
Deberíamos haber hecho una foto aprovechando que estábamos todos juntos pero no me acordé.

A la vuelta había ganas de jugar a algo más serio y surgió el Junta, un juego al que le tenía ganas desde hace tiempo. Ya que hace unos años pude jugar un rol en vivo basado en este juego.

Junta, el juego de forrarse en una república bananera.

El juego estaba personalizado con un rediseño de las cartas que hizo mipedtor muy chulo. Con cosas como esta o esta, que le daban al juego un aire cómico de humor negro, con reminiscencias muy en plan iluminatti.
Junta resulto ser un juego distinto a lo habitual, pese a su antigüedad, ya que mezclaba varios estilos de juego. Por un lado están las alianzas entre jugadores, la votación , el mini wargame que se produce cuando hay un golpe de estado, y por supuesto los intentos de asesinatos. Ser el ministro de interior sale a cuenta casi tanto como ser el presidente de esta república bananera.
Seguramente el juego no me habría gustado tanto de no ser por el rediseño de las cartas pero la verdad es que me pareció muy interesante.
Mientras tanto en las otras mesas jugaban a estos: Wings of War y este juego.

Y tras esto la vuelta a casa.

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