[Relato] Al Amanecer

Este relato lo escribí para el concurso de relatos de tirada abierta. Esta basado en el juego de rol Ars Magica y fue “mejorado” gracias a los aportes de mis compañer@s del taller de escritura de comunidad umbría.

La oscuridad reinaba a sus anchas. Gobernando la fría noche en silencio, aunque el monótono murmullo de una cascada de agua de río se percibía de forma nítida. A lo lejos un pequeño haz de luz se dibujo en el horizonte. Primero tímidamente y luego con fuerza, pero la batalla estaba ya ganada, solo era cuestión de tiempo que la luz se impusiera a la oscuridad en su batalla diaria.
Cuando los primeros rayos de sol cambiaron el color del firmamento de un tono oscuro a una tonalidad más azul, fue cuando un pequeño pájaro tan común y vulgar como cualquier otro de la zona descendió volando desde la parte superior de la torre de piedra, hasta las cuadras donde estaban durmiendo tranquilamente el resto de animales. Una vez allí, en lugar de moverse revoloteando, misteriosamente el pequeño pájaro avanzo a saltitos en dirección hacía el gallinero donde un perezoso gallo aún no se había percatado del inicio del nuevo día.
Si alguien hubiese observado atentamente al pajarillo se habría percatado de que en su rostro se dibujaba una sonrisa.

El poderoso y fuerte gallo abrió los ojos cuando noto la presencia del intruso, que como todos los días se presentaba antes de que se despertara, y eso lo ponía de muy mal humor. El gallo intento picar a su adversario pero este estaba demasiado lejos como para poderlo tocar así que se irguió en el tejadillo del gallinero. Se afianzó fuertemente con sus patas cerradas sobre un palo largo que le permitía elevarse, y antes de despertar a todo el mundo se giró hacía el pajarillo, el cual le dio su permiso con una suave inclinación de cabeza.

Poco después los seres humanos respondieron al grito del gallo lanzando las sucias aguas de sus orinales por la ventana. Pronto la plaza central estaría llena de personas, unos saldrían a practicar sus ejercicios marciales, otros a ofrecer sus productos, el anciano enseñaría el arte de las palabras a los más jóvenes, y arriba en la torre los magos aún permanecerían un rato más en la cálida cama antes de volver a encerrarse en sus laboratorios sin dejar pasar a nadie. La rutina de todos los días.

El pájaro fue volando lentamente como si quisiera disfrutar de este paseo matutino como si fuera el último. Se dirigió hacía la ventana de las cocinas donde el calor del fuego ya calentaba la estancia. La vieja cocinera sonrío al verlo y le ofreció un solitario grano de maíz antes de volver a revisar los fogones y seguir amasando el pan. Las jóvenes muchachas, dentro de poco, acudirían en su ayuda para preparar el sustento de los hombres. Mientras, los demás criados prepararían el servicio para el resto de habitantes de la alianza de humanos. El animal cogió el grano de maíz y se lo comió mientras agitaba sus alas en señal de agradecimiento.

No muy lejos de allí estaban los barracones donde dormitaban aún los soldados. Desde la estrecha ventana se podían ver como los más holgazanes aún permanecían en la cama cubiertos con mantas mientras los más trabajadores se colocaban su gastada armadura de cuero y las botas de piel. Pronto empezarían los ejercicios de esgrima pero los más madrugadores podrían desayunar obteniendo las mejores piezas de la cocina.

La siguiente parada de nuestro animal fue en la herrería. Allí un hombre mayor se esforzaba en encender el fuego mientras su joven hijo, a la vez que su ayudante, se tapaba las orejas con las manos para no escuchar la voz de su padre.

La puerta de la estancia estaba abierta así que esta vez el animalito cruzo la puerta de la herrería caminando nuevamente a saltitos en dirección al interior de la torre de piedra. Pero una vez en el pasillo, revoloteo sus alas para coger altura antes de que acudiera un viejo gato en su búsqueda. El antiguo cazador tenía una fea cicatriz en la cara y le faltaba un ojo, aunque siempre que veía al pequeño pájaro se lanzaba a por él pero era un gato anciano, y ya torpe. Antes de que pudiera darse la vuelta el pájaro había desaparecido del pasillo.

La siguiente parada de nuestro protagonista fue en la biblioteca. Un lugar frío y oscuro donde solo había una vela encendida, y a su luz un hombre leía en silencio. Por su aspecto y el tamaño de la vela era más que evidente que aún no había dormido nada. Pronto acudirían más personas a este lugar, y en una esquina de la estancia había varios libros que estaban siendo copiados lentamente desde hacia semanas.

La última parada del animal fue en la planta superior de la torre. Había varias puertas pero se dirigió directamente a una de ellas revoloteando sus pequeñas alas. Una puerta se abrió lentamente y de ella salió un joven vestido con ropas sencillas y cara de recién despertado pero sonrío al ver al pajarillo, y le saludo con una media sonrisa dibujada en el rostro.
Entonces el pajarillo se hizo una bola y a continuación la bola creció de tamaño hasta convertirse en un hombre adulto, completamente desnudo, que sonriendo le devolvió el saludo a su vecino.

La vida de los magos Bjornaer es diferente a la del resto de magos de la Orden de Hermes pues están mucho más cercanos a su forma animal. Para él, pasear como un pequeño pájaro por la alianza todas las mañanas, era la forma de comprobar que todo estaba aún en su sitio. Al menos un día más, pero hoy no era ese día. La campana de la alianza anunció la presencia de una visita, una muy madrugadora. Cuando el mago se asomo a la ventana se encontró con un lejano y solitario jinete que viajaba con dos caballos, uno de ellos vacío. Aún con la lejanía se podía apreciar el color de su sombrero que no presagiaba nada bueno.

Varias horas después los magos de la alianza estaban sentados frente a la gran mesa de la sala de reuniones para tratar un tema muy delicado. La presencia del mensajero boina roja, los mensajeros oficiales de la orden de Hermes a la que pertenecían todos los magos, no había sobresaltado a nadie pues todos esperaban que apareciera en cualquier momento. El tribunal de magos local exigía la presencia del joven mago bjornaer por haberse inmiscuido en los asuntos de los nobles locales durante la cacería anual de la cosecha, una lección tal vez excesiva a unos belicosos señores que decidieron incendiar una parte del bosque para que la caza saliera en su dirección. Pero el daño que esa acción causaría al propio bosque y a sus habitantes, tanto los mundanos como los faericos provoco que el joven mago interviniera rápidamente. Posiblemente de no haber actuado él habrían sido las hadas y duendes del bosque quien lo habría hecho, con peor resultado para los conflictivos miembros de la nobleza.

Ahora, la alianza debía determinar que postura tomar en el asunto que básicamente se podía simplificar en dos opciones:
– Entregarlo al tribunal para que recibiera un castigo ejemplar por haberse inmiscuido en asuntos mundanos atrayendo la atención sobre la orden de Hermes
– Defenderlo ya que había obrado de buena fe defendiendo los intereses de la propia alianza.

Desgraciadamente ninguna de las dos opciones sonaba demasiado muy bien, pues todos eran conscientes de que la vida en la alianza no sería igual después de tomar una decisión. Solo una cosa estaba clara para todos, lo más importante era el bienestar de la alianza frente al de sus habitantes, y eso lo sabían todos.

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