Primero de Rol: Tirada número 5 de Story Cubes

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Tirada #5

En el blog de primero de rol continúan con esta interesante iniciativa basada en el juego de mesa Story Cubes. Esta es mi quinta participación, que llega de nuevo con retraso porque no sabía que habían más. Pero os animo a participar también, si no tenéis blog podéis hacerlo directamente desde la entrada fuente.

El bibliotecario observaba atentamente a la mujer que leía un viejo libro a la luz de una vela. Por mucho que la conociera no podía dejar de observar sus rasgos faéricos tan evidentes. Piel blanca, brazos delgados, orejas alargadas, y esa desagradable afición a masticar hojas de menta. Se hacía llamar Achillea, el nombre que adoptó cuando supero el reto del guantelete del aprendiz, de la casa Merinita.

Uno de los grogs, un habitante de la alianza, llamo a la puerta antes de entrar y dejo la antorcha a la entrada de la biblioteca. El bibliotecario se limito a señalar donde estaba sentada la mujer. Aunque ya era tarde, y era la única persona que quedaba en la sala.
El grog habló en voz baja pero Achillea le ordeno que alzará la voz, no había nadie mas a quien molestar con la conversación. El joven muchacho le explicó el problema mientras el bibliotecario luchaba por no quedarse dormido. Algo había asustado a los animales de la granja, dentro de la alianza. No solo estaban asustados los perros y los caballos, sino también las gallinas, las ovejas, la vaca y el gato gordo que vivía en las cocinas. La guardia estaba preocupada, no sabían a que atenerse.

Achillea abandonó la biblioteca y descendió hasta el establo directamente. Los caballos eran los animales más valiosos de la alianza, no solo eran un medio de transporte sino los más caros a la hora de reemplazarlos. Pero los animales ahora estaban tranquilos, un vistazo rápido le permitió ver un rasto claro y evidente para alguien como ella. Enseguida supo que algo faérico había entrado dentro de la alianza. Podría ser algo peligroso, tal vez algo travieso, o una criatura asustada. Pero siguiendo el rastro fue a acabar en el corral de las ovejas. Dos pequeñas hadas se encontraban debajo de una oveja, bebiendo su leche. Tan solo se trataba de dos criaturas hambrientas, pero para Achillea eran una excusa para presentarse ante la corte dorada. Una excusa para obtener algo a cambio de esta travesura, por eso se dibujo una gran sonrisa en su rostro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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