[Actual Play] Inspectres en Altea

Inspectres

Tras jugar a Inspectres en las pasadas jornadas solidarias que organizó The Roach Room he tenido la suerte de poder dirigir una partida a unos amigos en Alicante, y empezar luego una pequeña campaña con varios compañeros de la asociación Dragón de Altea.

Esta entrada refleja las dos primeras sesiones de juego, incluyendo las lagunas que surjan a la hora de recordar la historia pues escribo esto con apenas unas notas de lo ocurrido.
Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, ninguna persona o animal fue dañada en el transcurso de estas partidas.

La mesa de juego decide que la sede de Inspectres estará situada bajo un restaurante situado en Altea. Exactamente en el sótano del mesón Granadino; entre humedades, un teléfono de disco que misteriosamente aún funciona y un viejo 386. Dicha sede es pequeña y recién acaban de abrir, pero ya han atendido un caso y se han consolidado con éxito como franquicia.
De hecho el primer caso ocurrió en el propio local, un fantasma que tuvo que ser exorcizado (usaron un puchero con una misteriosa receta para echarlo del local). El dueño del local, un señor llamado Antonio decide montar la franquicia viendo que había potencial económico con estos asuntos. Para ello decide poner al mando a su hija, al novio de su hija y a un cliente moroso que no pudo pagar la cuenta porque se había gastado el dinero en comics (si, esta es una larga historia y la he abreviado). El lema de la empresa es: Paranormal y Tapas, luchamos contra el mal mientras disfrutas de nuestro restaurante.

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Mesón Granadino: Paranormal y Tapas.

La franquicia empieza así con 10 dados, repartidos de la siguiente forma:

  • Gimnasio: 4
  • Biblioteca: 4
  • Banco: 2

Y forman parte de la empresa los siguientes empleados:

  • Zanu, finanzas y comerle el tarro a la gente.
  • Pedro, experto en tecnología y cachivaches varios.
  • Eli, CEO de la sede de inspectres. La mazas del grupo.

Y con ellos hay varias personas más.

 

  • Antonio, el jefazo. También es el cocinero del bar.
  • Macarena, la secretaria que atiende las mesas del restaurante y atiende las llamadas.
  • José, el técnico de mantenimiento / mozo de almacén / chico para todo.

 

Además cuentan con una furgoneta que lleva una canoa fijada en la parte superior. Se puede leer publicidad del mesón granadino mezclada con el logo de Inspectres. Y le han puesto megafonía (potentes subwofer) para promocionar el negocio por el pueblo. Además de unas barras reforzadas por si hay que atropellas criaturas maléficas, que nunca se sabe.

El primer cliente con el que se encuentran es un funcionario aterrorizado que les llama desde el restaurante il Timone Express (un local de pizzas y comida italiana). Se queja de un clima extraño.

Cuando llegan allí descubren que los camareros los atienden con malos modos al considerarlos la competencia pero les guían hasta la bodega del local. Allí debería estar la persona que les ha llamado, quien resulta ser un inspector de sanidad. Al bajar descubren que hace mucho frío allí. Pedro activa su detector de auras, que se ha fabricado usando una vieja consola Nintendo Game Boy con los sonidos del videojuego Super Mario. Un espíritu posee su cuerpo pero logran hacer un conjuro para liberarlo usando un circulo de sal, otro de mayonesa y un puchero improvisado. De alguna forma el espíritu abandona el cuerpo para volver al congelador. Carlos huye rápidamente, no sin antes firmar el contrato del trabajo. Y nuestros valerosos héroes entran en el congelador descubriendo el cuerpo congelado de un famoso indigente de la ciudad cuyo nombre es [Censurado por los administradores externos]. Repitiendo el ritual anterior, descubierto en la revista “Muy interesante”, pero sin tener muy claro si es la combinación de los tres objetos (puchero, sal y mayonesa) o solo uno de esos componentes, consiguen expulsarlo del cuerpo congelado y forzarlo a huir. Para ello usan una aspiradora whirpool potenciada con una manivela manual para obtener más potencia.

Siguiendo el rastro residual que deja el espíritu por el pueblo, a base de sonidos del súper mario bros, encuentran un agujero de entrada en el antiguo mercado. Así que la franquicia procede a clausurarlo, y convencen al consistorio del ayuntamiento para poner allí muchos kilos de cemento y hormigón. Solo por si acaso.

Y en alguna parte decidieron crear un gato de tres cabezas usando cinta americana y poder espectral. Lo llaman trigat, y es la nueva mascota de la franquicia.

Segunda sesión.  En esta ocasión un viejo conocido acude aterrorizado en su moto. Mientras lleva a su perro en una canastilla delantera (como en la película ET) les explica que ha visto luces misteriosas en la sala de cultura del pueblo. Y que seguro que el ayuntamiento les pagará bien por eliminar el problema. Tras una llamada al concejal de turno, y una buena charla machacona consigue que los contraten. Al llegar allí, que curiosamente esta a unos cinco minutos andando del mesón granadino, encuentran un haz misterioso de luz que identifican como “Octarino“. Y de alguna forma parece tratarse de una infección o virus que afecta a aquellos que hayan comido jamón. Zanu no ha comido jamón, pero los demás si. Y es Pedro quien empieza a monstruar durante esta sesión (gracias al buen hacer de los confesionarios).

Al entrar dentro encuentran que la decoración de la sala de cine ha cambiado. Ahora luce una especie de estuco veneciano a base de huesos, vísceras y restos humanoides. Y es allí donde encuentran un portal en la pared, junto a la presencia de un comerciante conocido que afirma que alguien se ha llevado a su pareja además de una posesión menstrual. Es así como los héroes cruzan el portal para acabar en medio de una carretera. Y al huir de los vehículos, usando el olfato potenciado que Pedro esta monstruando, acaban en el bar de la urbanización Bello Horizonte. En donde unos alegres feligreses de la cofradía del último día se encuentran bailando la famosa canción de Coyote Dax “No rompas más mi…” cuando los miembros de Inspectres entran al ritmo del desfile de la marcha mora marcando el paso con un golpe de bastón en el suelo.  Y allí se encuentran con la mujer menstrual poseída con quien combaten, pero son expulsados del bar por mancillar su lugar sagrado. Es entonces cuando llaman al viejo conocido motorista para que les recoja pero descubren que el tiempo ha fluctuado de alguna forma al atravesar el portal. ¿Habrá consecuencias?

Continuará… (o tal vez no).

 

 

 

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