¿Cual es el lugar más raro donde habéis jugado a rol?

Fuente: https://frankenrol.blogspot.com/2020/12/aquellas-cuevas-roleras-en-las-que-nos.html

Estaba leyendo esa entrada del blog, con mucha nostalgia e intentando recordar los lugares más extraños donde he jugado alguna vez a rol. En mi caso abundan las casas ajenas, principalmente en casas de los padres de mis colegas y luego más tarde en las suyas propias. Pero también hay muchas sesiones de juego en lugares que nos cedía el ayuntamiento como centros sociales o juveniles, en el salón de un hotel, en la piscina, locales de asociaciones, y también en bares o la cantina del instituto. Pero sin duda la más extraña fue aquella vez que acabamos jugando en las escaleras de suma, que aquí es donde pagamos los impuestos de hacienda. Me imagino la cara de la gente que acudía a pagar sus impuestos y nos veía sentados en las escaleras con nuestras fichas de personaje, dados, y jugando a Ars Magica.
Aquel día saque varias pifias con un mismo dado y acabe tirándolo, mientras mis compañeros se peleaban por hacerse con él para usarlo en vampiro.

No fue un lugar muy cómodo para jugar

Y otra anécdota curiosa, pero esta no es mía. Un amigacho jugaba a rol con sus compañeros de urbanización, y acabaron en una urbanización cercana que se había paralizado la obra por falta de liquidez. Curiosamente mi hermana acabaría comprando años más tarde una de esas viviendas.
Estaban jugando a Mutantes en la sombra, a altas horas de la noche, en verano. Cuando un coche patrulla se paró delante y entraron en la vivienda. Acojonados por lo ocurrido tuvieron que dar explicaciones, comprender que entrar en viviendas ajenas no esta bien, y volver a sus casas para identificarse delante de ellos. En aquella época todos ellos eran menores de edad.

Y en unas jornadas ComarCon, que se celebran en Torrevieja, vi como jugaban a Espada Negra en las duchas de un vestuario. Eso si, sin activar el agua.

2 comentarios en “¿Cual es el lugar más raro donde habéis jugado a rol?

  1. Uno de los lugares donde comencé a jugar fue en la bodega de un bar del barrio de mi colegio. Un día se nos ocurrió preguntarle al dueño si le importaría y nos dijo que mientras que no le rompiésemos nada, no tenía inconveniente. Jugamos bastantes veces allí.

    También jugamos varias veces en la terraza/azotea de un hotel conocido de la capital. Obviamente no pedíamos permiso, ni estaba permitido acceder allí, pero lo hicimos en dos o tres ocasiones, e incluso dejamos allí escondida una revista que, probablemente, seguirá allí si el hotel no ha decidido en algún momento cambiar el suelo de grava por otro.

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